Ha pasado medio día. Medio día en que he estado dormido, y los pocos momentos en que despierto soy sonámbulo. Se llevaron mi mente, la raptaron hacia un lugar donde no sé ubicarme.
La gente me dice que eres dueño de lo que piensas, y en ese momento digo; tienen razón. Tan sólo para encontrar el mismo abismo como si fuera un agujero negro, se roba la energía. Me duele la cabeza, pero no es un dolor físico. Es como si estuviera agotada. Cómo si necesitara descansar.
ya no sé cuanto tiempo llevo en una lucha de este tipo, me extraña y me consuela saber que aún dispongo de energía. Incluso cuando escribo, siento que la energía vuelve a mí poco a poco. No resuelve nada, pero me reconforta y me regala dosis extra de existencia y sostén en el tiempo.
Aún me cuestiona saber por qué esta paralisis en el tiempo. Por qué los días se pasan con este abandono de mí. Curiosamente pensaba que necesitaba de otros pero ya no es así. No extraño nada realmente y me importa poco el devenir, aunque siempre elevo oraciones esperando lo mejor.
Justo en este momento, tengo dos cebaderos de pájaros. escucho sus cantos y recuerdo que estoy vivo, que interactúo con ellos y ellos me regalan un poco de satisfacción. son cantos en medio del silencio. Cantos que no descifro, pero me acompañan en la historia que construyo, resuenan, me dicen algo. van hasta mi mente cansada y algo tiembla en ella gracias a sus sonidos.
Así sea por esto, es lo que aún me regala buenos momentos. Y esos momentos me los estoy dando yo que finalmente soy con los convoco.
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